Carta de la Sierva de Dios al Virrey Pedro de Cevallos (Córdoba, agosto 6 de 1777)

Esta carta vió la luz en septiembre de 2021. Es la carta original más antigua que existe escrita de puño y letra por Mama Anatula y revela su misión por el interior, recorriendo las ciudades de la Provincia de Córdoba del Tucumán dando multitudinarias tandas de Ejercicios Espirituales antes de su llegada a Buenos Aires. La escribe inmediatamente luego de enterarse de que Cevallos es el nuevo virrey del flamante virreinato del Río de la Plata para ponerlo al tanto de sus actividades misioneras.

Reproducción de la carta original escrita de puño y letra por Mama Antula. AR-AGN-SGGI01  
9-5-9-4 (Numero actual 336), 6 de agosto de 1777.

Excelentísimo Señor:

Habiendo llegado a mí noticia con grande júbilo de mi alma, que estas atribuladas Provincias estaban bajo la acertada dirección de Vuestra Excelencia, que espero les resultará aventajados progresos, me pareció conveniente dar cuenta a Vuestra Excelencia como a mi dueño y Señor mis tales cuales empresas; para que si van erradas las encamine Vuestra Excelencia, y si son de algún provecho las promueva con su benigna protección.

Ha de saber Vuestra Excelencia que desde el mismo año que fueron capturados los Padres Jesuitas, viendo yo la falta de ministros Evangélicos y de doctrina que había, y con medios para promoverla, me dediqué a dejar mi retiro, salir, aunque mujer y ruin, pero confiada en la Divina Providencia por las Jurisdicciones y Partidos, con venia de los Señores Obispos como constaba a Vuestra Excelencia, por lo que apunto remito, y colectar limosnas para mantener los santos Ejercicios Espirituales del glorioso San Ignacio de Loyola para que del todo no pereciese una obra de tanto provecho para las almas y tanta gloria para el Cielo. 

Virrey Pedro de Cevallos. Imagen: Wikimedia Commons 

En esta demanda, Excelentísimo Señor, he corrido todas las ciudades de esta provincia del Tucumán comenzando con la de Santiago del Estero, hallando siempre a Dios propicio para conmigo y para obra tan de su agrado; de suerte que teniendo algún piadoso sacerdote que haga las pláticas a las personas que se quieren ejercitar; ha concurrido Dios con abundante providencia para su sustento, solamente por medio de las limosnas piadosas; de suerte que solamente en esta ciudad de Córdoba donde al presente me hallo, se han dado 8 semanas de Ejercicios en 1 año; llegando a entrar en algunas de ellas hasta doscientas y trescientas personas, y hubiesen entrado muchas más a no ser por falta de casa al propósito para el efecto, trabajo que no he padecido tanto en otras ciudades. Porque las casas que habían para este fin en esta ciudad las tienen ocupadas los Padres Bethelmitas, con todo eso continúo prosiguiendo actualmente en casas prestadas, aunque no tan cómodas, y después caminar para donde Dios fuese servido mientras me dure la vida; y si me fuera posible andar todo el mundo en la demanda no me excusara según el provecho que conozco en las Almas, y el agrado de Dios N. Señor quien guarda la importante vida de V. E.

Por muchos años como se lo deseo. Córdoba, y agosto 6 de 1777

Besa las manos de V.E.

Humilde criada

María Antonia de San Joseph, beata de la Compañía de Jesús 

Firma «María Antonia de S. Joseph. Beata de la Compañía de Jesús».

Que ha recorrido las ciudades del Tucumán y otras recogiendo limosna para dar los Ejercicios del P. Ignacio, en un año se han dado a 200 personas. Y si V.E. tiene a bien promover esta obra pía lo haga.

Ficha técnica.

  • Fecha: 6 de agosto de 1777
  • Desde Córdoba
  • De María Antonia de Paz y Figueroa
  • al Virrey Pedro de Cevallos
  • Idioma: Español
  • Original: Archivo General de la Nación Argentina, AR-AGN-SGGI01, 9-5-9-4 (Numero actual 336), 6 de agosto de 1777.

 

Mama Antula y Mamerto Esquiú

El 4 de septiembre Esquiú será declarado beato en su tierra natal, Catamarca. Si bien nuestra beata lo precede en el tiempo, ambos fueron difusores de la espiritualidad ignaciana y protagonistas de los grandes momentos fundacionales de la Argentina.

Los devotos de Mama Antula celebramos la beatificación del fraile franciscano Fray Mamerto Esquiú. Si bien nuestra beata lo precede en el tiempo -y más allá de sus misiones en la Iglesia- ambos fueron protagonistas de los momentos fundacionales de la Argentina.

La Beata Mama Antula (1730-1799) y el Beato Mamerto Esquiú (1826-1883) cultivaron la fe y los valores cristianos de la sociedad colonial y la incipiente nación Argentina, además de haber sido difusores de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

María Antonia y Mamerto son peregrinos que anduvieron por los más recónditos caminos de sus tierras -Santiago del Estero y Catamarca- y más allá, haciendo conocer la misericordia de Dios, logrando la salvación de las almas a través de sus plumas y sus discursos apasionados.

Sus vidas austeras al servicio de los pobres y la educación de los niños los convierten en el modelo de santidad cotidiana y posible que queremos para nuestro querido país.

La beatificación de Esquiú el 4 de septiembre en Catamarca promete ser una fiesta de todos. Franciscanos, jesuitas y también miembros de la orden de los dominicos se suman a esta nueva beatificación. Son las órdenes religiosas que, con los mercedarios, evangelizaron el continente americano luego del desembarco de Cristóbal Colón.

¡Les encomendamos a la beata Mama Antula y al beato Mamerto Esquiú el destino de la Argentina!

Santa Rosa y Mama Antula

La especial devoción al Niño Dios de estas santas Latinoamericanas.

Santa Rosa y Mama Antula nacieron en el virreinato del Perú. Ambas eran fervientes devotas del Niño Jesús.

Santa Rosa de Lima -patrona de Latinoamérica- curaba a los enfermos con una imagen del Divino Niño al que llamaba “Divino doctorcito”. Y María Antonia de San José -aunque nació 113 años después de la Pascua de Rosa- curaba a las personas que asistían a los Ejercicios Espirituales con el Manuelito, una imagen del Niño Dios recostado en La Cruz. Ambas realizaron milagros invocando al Niño Dios.

Le rogamos a Santa Rosa y a Mama Antula que intercedan ante Dios por la salud de la humanidad.

El Divino Niño de la capilla «Divino Salvador», de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales.

Celebrando a Mama Antula

Resumen de las celebraciones en Santiago del Estero, Santa Fe y Buenos Aires por el quinto aniversario de la beatificación de Mama Antula.

Mons. Ernesto Giobando orando frente al Sepulcro de María Antonia de Paz y Figueroa, el 27 de agosto de 2021 en la Misa en la Basílica de La Piedad, Santuario Beata Mama Antula.

Santiago del Estero

Mates, bombos, ponchos, flores, rosarios, estampas, procesiones y mucha alegría hubo este año en las diferentes celebraciones por el quinto aniversario de la beatificación de María Antonia de Paz y Figueroa. Y aunque el matecito no se puede compartir -por protocolo Covid- la comunión fue total en cada rincón de la Argentina donde celebramos a Mama Antula, especialmente en su tierra natal: villa Silípica.

En el enorme tinglado del Santuario Mama Antula en villa Silípica una multitud de fieles provenientes de las diferentes comunidades de Santiago del Estero celebró rezando y bailando chacareras en honor a Mama Antula.

Durante la Misa este fue el momento de las ofrendas:

La algarabía corrió por cuenta de los niños y jóvenes de las diferentes comunidades de Diócesis de Santiago del Estero que se mostraron muy devotos de María Antonia, y que en la Misa acercaron al altar cartulinas donde escribieron sus súplicas y agradecimientos.

Al anochecer los devotos de Mama Antula encendieron velas y cantaron rezos por su pronta canonización, en un clima de espiritualidad muy emotivo

Momento de meditación y adoración durante la Misa:

Como parte de las celebraciones se sumaron los alumnos de la Escuela María Antonia de Nueva Francia de villa Silípica. En toda la provincia las celebraciones se realizaron bajo el lema «Mama Antula, misionera de la misericordia de Dios».

Además, descubrieron un mural con una de las frases de María Antonia: «Procura obras grandes, como de Dios y para Dios», realizado por el profesor de artística y ex alumno José Álvarez, «en agradecimiento por las bendiciones recibidas de la Mama Antula».

A las celebraciones locales se sumó el saludo del Gobernador de Santiago del Estero Gerardo Zamora, que se refirió a Mama Antula como “una mujer sobresaliente en su época, que dejó una huella en el corazón de todos los argentinos, ya que en esos tiempos -además de su profunda Fe- luchaba en defensa de los derechos humanos, del respeto y del trato igualitario a todas las personas”. También difundió su saludo en las redes sociales la senadora Claudia Ledesma

La Embajada Argentina en la Santa Sede compartió su saludo y anhelo por su pronta canonización.

Santa Fe

En la ciudad de Santa Fe -donde ocurrió el milagro que la Comisión Médica de la Causa de los Santos está evaluando antes de declararla santa- la Misa por el quinto aniversario de la beatificación se celebró el 27 de agosto en la parroquia San Agustín.

Allí, para celebrar el año josefino, el párroco Axel Arguinchona bendijo y colocó una imagen de San José. Además, la casa parroquial que se está construyendo se llamará «María Antonia de Paz y Figueroa. Mama Antula». Aquí nos manda su bendición:

Bendición del Padre Axel Arguinchona, párroco de la iglesia San Agustín de la ciuad de Santa Fe.

En Esperanza, Santa Fe, el Padre Ernesto Agüera inauguró en la capilla San Cayetano un salón de usos múltiples -S.U.M- que bautizaron «Mama Antula», y desde allí envió su bendición:

Y el Padre Achkar -en Esperanza, donde está la Plaza María Antonia de Paz y Figueroa, peregrina y Madre de la Patria- celebró la Misa de hoy, domingo 29 de agosto- en homenaje a Mama Antula.

Buenos Aires

En Buenos Aires las festividades resultaron una especie de “Triduo a Mama Antula” con celebraciones el 26, 27 y 29 de agosto.

El P. Gonzalo Benítes junto a la imagen de Mama Antula en la capilla del Divino Salvador de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales.

La procesión del jueves 26 congregó a tantos devotos que la capilla del Divino Salvador de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales estaba prácticamente colmada según el aforo por protocolo. No era para menos. Para la ocasión la Santa Casa reabrió sus puertas luego de un año y medio de restricciones por la pandemia. Mons. Ernesto Giobando recibió a los peregrinos junto al capellán de la Santa Casa, el Padre Sebastián Rizzo, y anunció que en octubre se reanudan los Ejercicios Espirituales presenciales y los domingos vuelven las visitas guiadas. ¡Un oasis espiritual tan necesario en estos días!

Antes de la procesión Mons. Giobando se refirió a la imagen de San Cayetano del altar de la capilla del Divino Salvador “quizá la imagen de San Cayetano más antigua de Buenos Aires, con un Niño Dios estirando los brazos como para abrazar al santo”.

La procesión se inició dentro de la Santa Casa, con una breve recorrida y parada frente a la Celda 8, donde vivió y murió Mama Antula.

Mons. Giobando y Graciela Ojeda del Río con la imagen de Mama Antula en la celda 8 donde vivió y murió La Beata.

Antes, pudimos ver la restauración del Patio de las Almas donde recientemente se encontraron unas antiguas tumbas, y que está siendo reparado con los ladrillos originales:

La procesión (que puede verse en este link) recorrió la calle Salta hasta Independencia, cruzando la Av. 9 de Julio hasta la parroquia de la Concepción que nos recibió con replicar de campanas. 

Cruzando la Av. 9 de Julio

En la Misa en la Inmaculada Concepción -en el día de San Ceferino Namuncurá- una de las Hermanas del Cordero cantó bellamente el Salmo:

El 27 de agosto la Basílica de La Piedad recibió durante todo el día a numerosos devotos y devotas que se acercaron a rezar en el Sepulcro Mama Antula 

Previamente a la Misa del 27 de agosto, por esta misma puerta un grupo de indigentes recibieron alimentos, junto al florido sepulcro de Mama Antula. Mientras transcurría el rezo del Rosario captamos imágenes de la vida de Mama Antula plasmadas en los vitraux de la puerta, realizado por Félix Bunge: 

En la homilía de la Misa -en el día de Santa Mónica- Mons. Giobando se refirió al valor de las cartas escritas por Mama Antula (pueden leerse en este link) y resumió la vida de dos mujeres fuertes como Santa Mónica y Mama Antula: se refirió a Santa Mónica (madre de San Agustín) como “la santa mamá de una familia” y a Mama Antula como “La Madre de los Pobres y la Madre de la Patria”.

Finalmente el domingo 29 de agosto se realizó la bendición y entronización de la imagen de Mama Antula en la Iglesia de la Concepción, en una Misa presidida por el Vicario General de la Arquidiócesis de Buenos Aires Mons. Enrique Eguía Seguí.

Momento de la bendición:

La nueva imagen de Mama Antula fue entronizada en la nave lateral derecha de este antiguo templo -primera parroquia de Buenos Aires, Monumento Histórico Nacional-. Ya instalada en su retablo definitivo -frente a la imagen del Cura Brochero- se rezó la oración pidiendo la Canonización de María Antonia de San José. ¡Santa ya!


MISA COMPLETA: https://www.facebook.com/watch/live/?v=205505118297704&ref=watch_permalink

Programa de celebraciones federales 2021

A 5 años de la beatificación de Mama Antula devotos de toda la Argentina honrarán su obra y su memoria en Santiago del Estero, ciudad de Santa Fe, Esperanza y ciudad de Buenos Aires.

2017. Procesión por las calles de Buenos Aires durante el primer aniversario de su beatificación.

Grandes celebraciones bajo estricto protocolo de cuidados pandémicos se realizarán en todo el país el 27 de agosto con motivo del quinto aniversario de la beatificación de María Antonia de Paz y Figueroa, mientras sus devotos aguardan ansiosos su pronta canonización, que especulan podría ocurrir en 2022 con motivo del cierre del año ignaciano.

En su tierra natal -villa Silípica, Santiago del Estero- el Padre Ramón Tenti preparó una batería de eventos bajo el lema “Mama Antula, misionera de la Misericordia de Dios”. 

La jornada santiagueña del 27 de agosto comenzará a las 15,30 con la concentración de las comunidades de la Diócesis de Santiago del Estero que quieren honrar a La Beata en el templete. Allí mismo a las 16 se realizarán una serie de alabanzas y se compartirán secuencias de su vida. A las 17,30 será el rezo del Rosario y a las 18 habrá Misa en su honor. Cierra los actos una procesión por la zona.

En la provincia de Santa Fe habrá fiesta en Esperanza y en la Capital.

Plaza «María Antonia de Paz y Figueroa, peregrina y Madre de la Patria» en Esperanza, provincia de Santa Fe.

En Esperanza se prepara un homenaje en la Plaza “María Antonia de Paz y Figueroa, peregrina y Madre de la Patria”, situada en jurisdicción de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Allí el párroco Daniel Achkar va a celebrar la Misa en agradecimiento por el quinto año de su beatificación el domingo 29 de agosto. Será la Misa principal del domingo de la Plaza y su capilla, María Madre de la Iglesia.

En la capilla San Cayetano del barrio Este, Esperanza -en jurisdicción de la Basílica Natividad de la Santísima Virgen- este año se inauguró el Salón de Usos Múltiples “S.U.M. Mama Antula”. Allí el párroco Ernesto Agüera va a celebrar Misa en honor a La Beata el sábado 28 de agosto.

En la parroquia San Agustín de la ciudad de Santa Fe, cuyo párroco es el Padre Axel Arguinchona, se está construyendo la casa parroquial que llevará el nombre de La Beata “Mama Antula”. Allí celebrarán el aniversario de su beatificación con una Misa el viernes 27 a las 18.

En Buenos Aires las celebraciones por el quinto aniversario de la beatificación de Mama Antula se extenderán del 26 al 29 de agosto con Misas y una breve peregrinación. 

Foto de archivo. Procesión en Buenos Aires en el primer aniversario de la beatificación de Mama Antula en 2017.

El jueves 26 de agosto a las 17 horas se congregarán sus devotos porteños en la histórica Santa Casa de Ejercicios Espirituales (Av. Independencia 1190) para ir en procesión hasta la parroquia de la Concepción (Av. Independencia 910) y darle la bienvenida a la nueva imagen de María Antonia de San José recientemente donada a esta histórica Iglesia que era la parroquia natural de Mama Antula. Transmitiremos la procesión en directo por nuestra página de Facebook https://www.facebook.com/canonizacionmamaantula

A continuación, a las 18 del jueves 26, la Misa será presidida por Mons. Ernesto Giobando junto al párroco P. Gonzalo Benítes. Transmisión en directo de esta Misa por la página de Facebook de la Iglesia de la Concepción https://www.facebook.com/pquiadelaconcepcion

El párroco de La Piedad P. Laurencena y Mons. Giobando en el Sepulcro Histórico Nacional de María Antonia de Paz y Figueroa en la Basílica de La Piedad. El 27 de agosto realizarán una bendición especial con la reliquia de Mama Antula.

El viernes 27 a las 18 horas Mons. Giobando presidirá la Misa en la Basílica de La Piedad, donde se encuentra el Sepulcro Histórico Nacional de Mama Antula, junto al párroco P. Raúl Laurencena; y realizarán la bendición final con la reliquia de La Beata. Transmitiremos la Misa y bendición en directo por nuestra página de Facebook https://www.facebook.com/canonizacionmamaantula.

La nueva imagen de Mama Antula donada por un grupo de devotos será entronizada en la Iglesia de la Concepción el domingo 29 de agosto a las 11:30 con una Misa presidida por Mons. Eguía Seguí.

El domingo 29 a las 11:30 Mons. Enrique Eguía Seguí presidirá la Misa de entronización de la nueva imagen de Mama Antula en la Iglesia de la Concepción. Transmisión en directo de esta Misa por la página de Facebook de la Iglesia de la Concepción https://www.facebook.com/pquiadelaconcepcion

Mama Antula catequista

Enseñaba la Palabra de Dios a las comunidades originarias de Santiago del Estero

Mama Antula era catequista de los indios de villa Silípica. Hablaba en quechua y compartía la vida con las comunidades originarias siguiendo el espíritu de la evangelización jesuita. Esta pintura de Mama Antula a caballo por los caminos de Santiago fue realizada por Marcela Torena, directora del grupo misionero santiagueño llamado «La Peregrina Mama Antula», que da catequesis a los niños pobres y les procura abrigo todos los inviernos.

Este año el Papa Francisco declaró el Ministerio Laical del catequista. Hoy 21 de agosto le deseamos un feliz día a todos los catequistas antulianos que transmiten la fe en toda la Argentina.

San Estanislao de Kostka (1550-1568)

Es el patrono de la juventud. Él y Mama Antula profetizaron la restitución de los jesuitas. Conocé más a este santo que vivió la gracia de sostener al Niño Dios en brazos.

Es una de las glorias de la Compañía de Jesús y patrono de la juventud y los seminaristas. San Estanislao de Kostka murió a los 18 años en el día de la Asunción de la Virgen -15 de agosto- siendo novicio jesuita.

En algunos países de Europa se lo celebra el 13 de noviembre, día en el que fue exhumado y encontrado su cuerpo incorrupto. Es un santo muy rezado por el Papa Francisco, que en 2018 dijo en su Mensaje por el 450 aniversario de su pascua: “San Estanislao nos enseña a no tener miedo del riesgo y de los sueños de verdadera felicidad, cuya fuente y garantía es Jesucristo”.

Mama Antula era muy devota de San Estanislao de Kostka.”Lo consideró el principal patrón de sus empresas apostólicas y a él le confiaba el restablecimiento de la Compañía” cuenta Aldo Marcos de Castro Paz en su libro “El retrato documental de María Antonia de Paz y Figueroa” (2017). 

Talla de madera del Museo de San Ignacio Guazú, Paraguay.

Vida de Estanislao

Era hijo de nobles, nació cerca de Cracovia -Polonia- en 1550. A los 14 años fue enviado junto a su hermano Pablo a estudiar a Viena en el Colegio de la Compañía de Jesús, recién fundado. Hacía sólo 6 años que San Ignacio había muerto (1556). Estanislao era muy contemplativo y humilde, todo lo contrario de su hermano que era macaneador, arrogante y mundano. Incluso sometía a su hermano menor, agrediéndolo física y psicológicamente.

Imagen de San Estanislao de Kostka de la Redonda de Belgrano, Buenos Aires (Iglesia Inmaculada Concepción)

Una noche, cuando estaba en oración, Estanislao recibió la visita de la Virgen María que lo invitó a acunar en brazos al Niño Dios. En el momento de alzar al Niño Estanislao fue completamente curado a pesar de que le habían diagnosticado un mal incurable. Por eso suele ser representado con un bebé en brazos, una imagen que remite a la iconografía de San Cayetano, santo “antuliano” que también vivió la gracia de acunar al Divino Niño. Mama Antula, muy devota del Niño Jesús, lo llevaba prendado de su cuello en la imagen del famoso Manuelito, llamado así por Emmanuel, “Dios con nosotros”. Los indios santiagueños lo llamaban -en quechua- Mañuco.

Rodeado de santos

Después de haberle ofrecido al Niño Dios para sostenerlo en brazos -y curarlo milagrosamente- la Virgen invitó a Estanislao a sumarse a la Compañía de Jesús. 

Como sus padres no querían, Estanislao inició su caminar desde el colegio en Viena rumbo a Augsburgo (en Alemania. a 470 km) en busca del Provincial de los Jesuitas. Peregrinó vestido de mendigo para dar con San Pedro Canisio pero éste estaba en Viena, por lo cual volvió caminando hasta esa ciudad. San Pedro Canisio lo recibió y -para salvarlo de la eventual persecución de su padre- lo envió a la casa matriz de los jesuitas en Roma (1.117 km). Así continuó su peregrinar y en Roma lo esperaba con los brazos abiertos otro santo –San Francisco de Borja- tercer General de los jesuitas, convencido de que Dios quería que Estanislao ingresara en la Compañía. Con la fe intacta y convertido en un enorme peregrino finalmente entró al noviciado de San Andrés de Quirinal el 28 de octubre de 1567.

Iglesia San Andrés de Quirinal.

A 10 meses de haber ingresado Estanislao volvió a caer muy enfermo. Tenía solo 18 años de edad cuando murió, en 1568, un 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María a los Cielos. Había profetizado el día de su muerte: “La Virgen me llevará al Cielo el día de su Asunción”.

Su entierro fue multitudinario. Fue sepultado en el templo que se acababa de construir junto al noviciado en San Andrés de Quirinale. Fue proclamado santo por Benedicto XIII en 1726 (4 años antes de que naciera Mama Antula) junto con San Luis Gonzaga y San Juan Berchmans.

Estanislao yacente. Obra de Pierre Legros. Iglesia San Andrés de Quirinal.

Fue enterrado en la iglesia de San Andrés de Quirinal, en Roma, y en su tumba empezaron a ocurrir milagros. Su culto se difundió en su tierra natal, Polonia, y en toda Europa, entre prelados, reyes y el pueblo.

Mama Antula y San Estanislao

Estanislao está muy presente en las cartas que forman parte del corpus de la positio de canonización. En ellas Mama Antula le encomienda su obra, y comenta que una de sus beatas se ha consagrado al santo novicio: María Basilia de San Estanislao (carta 47).

Capilla San Estanislao de Kostka, Iglesia San Andrés de Quirinal.

En la carta 49 el Padre Juárez desde Roma le cuenta a Ambrosio Funes un milagro ocurrido en el sepulcro de Kostka años después de su pascua, en la iglesia de San Andrés del Monte Quirinal -que era del Noviciado de la Compañía de Jesús donde vivió y murió San Estanislao-: mientras limpiaban su mausoleo se escucharon golpes provenientes de la urna donde descansan las reliquias del santo. El hecho fue interpretado como el principio del fin de la proscripción de los jesuitas. “Estos golpes que ha dado el Santo dentro de su urna son 14, y puntualmente son 14 los años desde que la Compañía de Jesús, su Madre, sufrió el terrible golpe de su extinción. ¿Quién sabe si llegó ya el término de dicha extinción y por eso lo anuncia el Santo?” comenta el Padre Juárez consternado.

Relicario de San Estanislao de Kostka

Comenta de Castro Paz en su libro: “Este santo está relacionado con los avisos de las velas encendidas que vislumbró la Madre (Mama Antula), signo de la restauración de la Compañía de Jesús”. Se refiere a la carta 51, en la que el Padre Juárez comenta el don de la profecía de Mama Autula, que realizó toda su obra en la esperanza de la restitución de la Compañía y tuvo una visión en el día de san Estanislao: “nuestra Beata llegó a comprender que no fue total la extinción de Vds. (de los jesuitas) cuando le acaeció aquella gran visión en el día de San Estanislao en Buenos Aires, que duró todo el año de su fiesta en la misma iglesia de la Compañía; que hacía entonces de Catedral”.

Mama Antula en su parroquia

Una nueva imagen de Mama Antula donada por un grupo de devotos fue recibida en la parroquia más antigua de Buenos Aires, que es desde fines del 1700 la parroquia natural de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales.

La nueva escultura en la Inmaculada, junto a la pila bautismal. A su derecha el glorioso San Cayetano, advocación traída por Mama Antula.

La parroquia más antigua de Buenos Aires -la Inmaculada Concepción de la Av. Independencia 910- a donde María Antonia de Paz y Figueroa iba a Misa e interactuaba pastoralmente, no tenía una imagen de la futura santa argentina. Por eso un grupo de devotos decidió donar una escultura.

La estatua -realizada por la artista plástica Silvana Sica- mide 1 metro de altura y fue recibida el 7 de agosto -Día de San Cayetano- por el Padre Sebastián Risso.

Parroquia e historia

En Buenos Aires, a Mama Antula la recibió la Iglesia de la Piedad pero su parroquia natural -la parroquia de la Santa Casa- es la Inmaculada Concepción, por entonces llamada «La Purísima Concepción de los Altos de San Pedro».

Antes de ser erigida parroquia era desde 1769 una capilla ubicada en la zona “del alto de San Pedro”, bajo la advocación del Arcángel San Miguel.

Hasta 1769 toda Buenos Aires estaba dentro del ámbito de una sola parroquia: la parroquia de la Catedral, aunque había capillas alejadas de la actual Plaza de Mayo. La capilla originaria de la Inmaculada estaba en las periferias de la aldea porteña de entonces, en una zona poblada por esclavos negros que eran mano de obra de los hornos de ladrillo y panaderías que abastecían a toda la ciudad. Desde la Inmaculada se evangelizaba en los márgenes de la pujante Buenos Ayres colonial, en sintonía con el espíritu antuliano de socorrer a los más pobres y excluidos. 

Al crearse la Iglesia de San Miguel -en Bartolomé Mitre y Suipacha- la Inmaculada pasó de capilla a parroquia en 1749, y nombrada “vice parroquia de la catedral”.

La parroquia Inmaculada Concepción en la actualidad. De estilo románico, se reconstruyó en 1862 y se consagró en 1865.

El barrio de Mama Antula

La influencia de la Iglesia en la vida social de la Buenos Aires colonial era tal que aquella zona de las periferias de Buenos Ayres tomó el nombre de “barrio de la Concepción”. 

Se podría decir que el barrio de la Concepción era el barrio de Mama Antula, ya que “recién llegada a la ciudad de Santa Maria de los Buenos Aires se alojó un par de días en la iglesia de La Piedad y luego en la casa de las hermanas Castellón, en Independencia entre Defensa y Balcarce sobre la barranca del río” dice Aldo Marcos de Castro Paz en su libro “El retrato documental de María Antonia de Paz y Figueroa” (pág. 36). Además, las tres casas de Ejercicios Espirituales donde Mama Antula ha evangelizado estaban todas dentro del ámbito de la parroquia Inmaculada. Son: el oratorio de Bartolomé Mitre 896, junto a la Iglesia San Miguel (1780-1783), la casa de la calle Moreno, detrás de la Iglesia de Monserrat ( 1783-1793) y la Santa Casa de Ejercicios Espirituales de Independencia y Salta, a partir de 1795 hasta nuestros días.

Tapa del libro de Aldo Marcos de Castro de Paz (2017)

La comunión de los santos

Providencialmente, la nueva imagen de Mama Antula fue recibida en la parroquia Inmaculada Concepción por la imagen de San Cayetano, el 7 de agosto, y ambas imágenes estuvieron presentes en las Misas del día del santo de la Divina Providencia, devoción que María Antonia de Paz y Figueroa trajo a estas tierras. 

Los abuelos y las tradiciones

En su mensaje por la Primera Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores, a celebrarse el domingo 25 de julio -próxima a la fiesta de Santa Ana y San Joaquín, abuelos de Jesús-, el Papa Francisco invita a reformular el estilo de vida de los mayores e indica cuál es la vocación de los adultos: custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar de los pequeños.

El futuro del mundo reside en la alianza entre los jóvenes y los mayores.


Yo estoy contigo todos los días

Queridos abuelos, queridas abuelas:

“Yo estoy contigo todos los días” (cf. Mt 28,20) es la promesa que el Señor hizo a sus discípulos antes de subir al cielo y que hoy te repite también a ti, querido abuelo y querida abuela. A ti. “Yo estoy contigo todos los días” son también las palabras que como Obispo de Roma y como anciano igual que tú me gustaría dirigirte con motivo de esta primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. Toda la Iglesia está junto a ti —digamos mejor, está junto a nosotros—, ¡se preocupa por ti, te quiere y no quiere dejarte solo!

La Iglesia está con los abuelos, se preocupa por los abuelos, y no va a dejarlos solos, dice el Papa Francisco.

Soy muy consciente de que este mensaje te llega en un momento difícil: la pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha golpeado la vida de todos, pero que a nosotros mayores nos ha reservado un trato especial, un trato más duro. Muchos de nosotros se han enfermado, y tantos se han ido o han visto apagarse la vida de sus cónyuges o de sus seres queridos. Muchos, aislados, han sufrido la soledad durante largo tiempo.

El Señor conoce cada uno de nuestros sufrimientos de este tiempo. Está al lado de los que tienen la dolorosa experiencia de ser dejados a un lado. Nuestra soledad —agravada por la pandemia— no le es indiferente. Una tradición narra que también san Joaquín, el abuelo de Jesús, fue apartado de su comunidad porque no tenía hijos. Su vida —como la de su esposa Ana— fue considerada inútil. Pero el Señor le envió un ángel para consolarlo. Mientras él, entristecido, permanecía fuera de las puertas de la ciudad, se le apareció un enviado del Señor que le dijo: “¡Joaquín, Joaquín! El Señor ha escuchado tu oración insistente” [1]. Giotto, en uno de sus famosos frescos [2], parece ambientar la escena en la noche, en una de esas muchas noches de insomnio, llenas de recuerdos, preocupaciones y deseos a las que muchos de nosotros estamos acostumbrados.

Pero incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia, el Señor sigue enviando ángeles para consolar nuestra soledad y repetirnos: “Yo estoy contigo todos los días”. Esto te lo dice a ti, me lo dice a mí, a todos. Este es el sentido de esta Jornada que he querido celebrar por primera vez precisamente este año, después de un largo aislamiento y una reanudación todavía lenta de la vida social. ¡Que cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada persona mayor —sobre todo los que están más solos— reciba la visita de un ángel!

A veces tendrán el rostro de nuestros nietos, otras veces el rostro de familiares, de amigos de toda la vida o de personas que hemos conocido durante este momento difícil. En este tiempo hemos aprendido a comprender lo importante que son los abrazos y las visitas para cada uno de nosotros, ¡y cómo me entristece que en algunos lugares esto todavía no sea posible!

Sin embargo, el Señor también nos envía sus mensajeros a través de la Palabra de Dios, que nunca deja que falte en nuestras vidas. Leamos una página del Evangelio cada día, recemos con los Salmos, leamos los Profetas. Nos conmoverá la fidelidad del Señor. La Escritura también nos ayudará a comprender lo que el Señor nos pide hoy para nuestra vida. Porque envía obreros a su viña a todas las horas del día (cf. Mt 20,1-16), y en cada etapa de la vida. Yo mismo puedo testimoniar que recibí la llamada a ser Obispo de Roma cuando había llegado, por así decirlo, a la edad de la jubilación, y ya me imaginaba que no podría hacer mucho más. El Señor está siempre cerca de nosotros —siempre— con nuevas invitaciones, con nuevas palabras, con su consuelo, pero siempre está cerca de nosotros. Ustedes saben que el Señor es eterno y que nunca se jubila. Nunca.

En el Evangelio de Mateo, Jesús dice a los Apóstoles: «Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado» (28,19-20). Estas palabras se dirigen también hoy a nosotros y nos ayudan a comprender mejor que nuestra vocación es la de custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los pequeños. Escuchen bien: ¿cuál es nuestra vocación hoy, a nuestra edad? Custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar de los pequeños. No lo olviden.

No importa la edad que tengas, si sigues trabajando o no, si estás solo o tienes una familia, si te convertiste en abuela o abuelo de joven o de mayor, si sigues siendo independiente o necesitas ayuda, porque no hay edad en la que puedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de transmitir las tradiciones a los nietos. Es necesario ponerse en marcha y, sobre todo, salir de uno mismo para emprender algo nuevo.

Hay, por tanto, una vocación renovada también para ti en un momento crucial de la historia. Te preguntarás: pero, ¿cómo es posible? Mis energías se están agotando y no creo que pueda hacer mucho más. ¿Cómo puedo empezar a comportarme de forma diferente cuando la costumbre se ha convertido en la norma de mi existencia? ¿Cómo puedo dedicarme a los más pobres cuando tengo ya muchas preocupaciones por mi familia? ¿Cómo puedo ampliar la mirada si ni siquiera se me permite salir de la residencia donde vivo? ¿No es ya mi soledad una carga demasiado pesada? Cuántos de ustedes se hacen esta pregunta: mi soledad, ¿no es una piedra demasiado pesada? El mismo Jesús escuchó una pregunta de este tipo a Nicodemo, que le preguntó: «¿Cómo puede un hombre volver a nacer cuando ya es viejo?» (Jn 3,4). Esto puede ocurrir, responde el Señor, abriendo el propio corazón a la obra del Espíritu Santo, que sopla donde quiere. El Espíritu Santo, con esa libertad que tiene, va a todas partes y hace lo que quiere.

Como he repetido en varias ocasiones, de la crisis en la que se encuentra el mundo no saldremos iguales, saldremos mejores o peores. Y «ojalá no se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido capaces de aprender —¡nosotros somos duros de mollera!— Ojalá no nos olvidemos de los ancianos que murieron por falta de respiradores […]. Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros, para que la humanidad renazca» (Carta enc. Fratelli tutti, 35). Nadie se salva solo. Estamos en deuda unos con otros. Todos hermanos.

En esta perspectiva, quiero decirte que eres necesario para construir, en fraternidad y amistad social, el mundo de mañana: el mundo en el que viviremos —nosotros, y nuestros hijos y nietos— cuando la tormenta se haya calmado. Todos «somos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas» (ibíd., 77). Entre los diversos pilares que deberán sostener esta nueva construcción hay tres que tú, mejor que otros, puedes ayudar a colocar. Tres pilares: los sueños, la memoria y la oraciónLa cercanía del Señor dará la fuerza para emprender un nuevo camino incluso a los más frágiles de entre nosotros, por los caminos de los sueños, de la memoria y de la oración.

El profeta Joel pronunció en una ocasión esta promesa: «Sus ancianos tendrán sueños, y sus jóvenes, visiones» (3,1). El futuro del mundo reside en esta alianza entre los jóvenes y los mayores. ¿Quiénes, si no los jóvenes, pueden tomar los sueños de los mayores y llevarlos adelante? Pero para ello es necesario seguir soñando: en nuestros sueños de justicia, de paz y de solidaridad está la posibilidad de que nuestros jóvenes tengan nuevas visiones, y juntos podamos construir el futuro. Es necesario que tú también des testimonio de que es posible salir renovado de una experiencia difícil. Y estoy seguro de que no será la única, porque habrás tenido muchas en tu vida, y has conseguido salir de ellas. Aprende también de aquella experiencia para salir ahora de esta.

Los sueños, por eso, están entrelazados con la memoria. Pienso en lo importante que es el doloroso recuerdo de la guerra y en lo mucho que las nuevas generaciones pueden aprender de él sobre el valor de la paz. Y eres tú quien lo transmite, al haber vivido el dolor de las guerras. Recordar es una verdadera misión para toda persona mayor: la memoria, y llevar la memoria a los demás. Edith Bruck, que sobrevivió a la tragedia de la Shoah, dijo que «incluso iluminar una sola conciencia vale el esfuerzo y el dolor de mantener vivo el recuerdo de lo que ha sido —y continúa—. Para mí, la memoria es vivir» [3]. También pienso en mis abuelos y en los que entre ustedes tuvieron que emigrar y saben lo duro que es dejar el hogar, como hacen todavía hoy tantos en busca de un futuro. Algunos de ellos, tal vez, los tenemos a nuestro lado y nos cuidan. Esta memoria puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor. Pero sin la memoria no se puede construir; sin cimientos nunca construirás una casa. Nunca. Y los cimientos de la vida son la memoria.

Por último, la oración. Como dijo una vez mi predecesor, el Papa Benedicto, santo anciano que continúa rezando y trabajando por la Iglesia: «La oración de los ancianos puede proteger al mundo, ayudándole tal vez de manera más incisiva que la solicitud de muchos». [4] Esto lo dijo casi al final de su pontificado en 2012. Es hermoso. Tu oración es un recurso muy valioso: es un pulmón del que la Iglesia y el mundo no pueden privarse (cf. Exhort. apost. Evangelii gaudium, 262). Sobre todo en este momento difícil para la humanidad, mientras atravesamos, todos en la misma barca, el mar tormentoso de la pandemia, tu intercesión por el mundo y por la Iglesia no es en vano, sino que indica a todos la serena confianza de un lugar de llegada.

Querida abuela, querido abuelo, al concluir este mensaje quisiera señalarte también el ejemplo del beato —y próximamente santo— Carlos de Foucauld. Vivió como ermitaño en Argelia y en ese contexto periférico dio testimonio de «sus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano» (Carta enc. Fratelli tutti, 287). Su historia muestra cómo es posible, incluso en la soledad del propio desierto, interceder por los pobres del mundo entero y convertirse verdaderamente en un hermano y una hermana universal.

Pido al Señor que, gracias también a su ejemplo, cada uno de nosotros ensanche su corazón y lo haga sensible a los sufrimientos de los más pequeños, y capaz de interceder por ellos. Que cada uno de nosotros aprenda a repetir a todos, y especialmente a los más jóvenes, esas palabras de consuelo que hoy hemos oído dirigidas a nosotros: “Yo estoy contigo todos los días”. Adelante y ánimo. Que el Señor los bendiga.

Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la B.V. María

Francisco


[1] El episodio se narra en el Protoevangelio de Santiago.

[2] Se trata de la imagen elegida como logotipo de la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores

[3] Cf. La memoria è vita, la scrittura è respiroL’Osservatore Romano (26 enero 2021).

[4] Cf. Visita a la Casa-Familia “Viva los ancianos” (2 noviembre 2012).

Mama Antula en la Catedral de Morón

Te presentamos la imagen de Mama Antula de este antiguo templo dedicado a la Virgen del Buen Viaje, frente a la cual La Beata rezó de paso en su camino de Santiago a Buenos Aires.

Mama Antula abrazada al libro de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, con su estandarte, rostro enjuto y mirada aguda, en un retablo a la izquierda del altar mayor de la Catedral de Morón (en la pared este). En esta representación lleva también un morral, y está descalza, caminando.

En su peregrinar a pie desde Santiago del Estero hasta Buenos Aires Mama Antula pasó por la posta Morón: bajando por el camino Real los que venían del norte hacia Buenos Aires paraban en la posta de Luján y en la posta de Morón, últimas paradas obligadas en aquellos tiempos coloniales de largos y polvorientos viajes en mula y carretas. Viaje que Mama Antula realizó caminando descalza.

Rumbo a Buenos Aires, luego de parar en la posta de Luján, Mama Antula paró en la capillita de la posta Morón, donde desde 1776 los Padres de la Compañía de Jesús habían instalado una imagen de la Virgen Viajera de Loreto o Virgen de la Pura y Limpia Concepción del Buen Viaje, tallada por ellos mismos. Tiempo más tarde la imagen de esta virgencita fue trasladada de esa capillita originaria a la actual Catedral de Morón (1885), ubicada a pocas cuadras de la capilla.

Virgen viajera de Loreto, o Pura y Limpia Concepción del Buen Viaje, tallada por los Padres Jesuitas.

Manuel Belgrano se detuvo también en este sitio histórico, en 1812, rumbo al encuentro con el Ejército del Norte. Y el papa Juan Pablo II también rezó por aquí en una de sus visitas a la Argentina.

Catedral de Morón, foto gentileza Jorge Bayá Casal.

Desde la época de la colonia hasta el día de hoy (gran parada de las actuales peregrinaciones a Luján que salen del Santuario de San Cayetano de Liniers) miles de caminantes se detienen un momento en la Catedral de Morón a pedirle a la Virgen un «Buen Viaje». Poco antes de arribar a Buenos Aires Mama Antula seguramente se postró a rezar ante Ella encomendándole su singular empresa.