Consagración de los niños a San José

María Antonia de Paz y Figueroa tenía una especial predilección por el Padre de Jesús, por lo que eligió como nombre religioso María Antonia de San José. Oración para consagrar la vida de nuestras niñas y niños a San José y rogar su protección de Padre de la Iglesia y de las familias del mundo entero.

“Glorioso San José,

a vos Dios te encomendó

el cuidado de su Hijo unigénito

en medio de los muchos

peligros de este mundo.

Acudimos a vos

y te pedimos que

tomes bajo tu protección especial

a los niños que Dios nos ha dado.

A través del santo bautismo 

se convirtieron en hijos de Dios

y en miembros de su Santa Iglesia. 

Los consagramos hoy a vos,

para que a través de esta consagración

puedan convertirse en tus hijos de crianza. 

Guardálos,

guiá sus pasos en la vida,

formá sus corazones

según los corazones

de Jesús y María.

San José,

que sentiste la tribulación

y la preocupación de un padre

cuando el niño Jesús se perdió,

protegé a nuestros queridos hijos

por el tiempo y la eternidad. 

Que seas su padre y consejero.

Que ellos, como Jesús,

crezcan tanto en edad

como en sabiduría

y gracia ante Dios

y los hombres. 

Preserválos de la corrupción del mundo

y danos la gracia

de estar unidos con ellos

en el cielo para siempre. 

Amén”.

Reliquia de Mama Antula junto a la imagen de San José, previa a su entronización en el altar de la Iglesia de la Concepción de la Av. Independencia.

San José es el patrono de la Compañía de Jesús. De ahí la veneración de María Antonia, que eligió llamarse “María Antonia de San José” un 18 de marzo de 1745, hace 277 años, según la tradición oral. Lo veneró toda su vida y todos los 19 de cada mes mandaba a rezarle Misa, rezando especialmente por la restitución de la Compañía de Jesús en América, como nos cuenta en sus cartas:

«para mí cuento el interponer por medianero al señor San José obligándome a mandarle cantar misa en todos los días 19 del mes, como así mismo aplicando todo el trabajo que impendo en el ministerio de los Ejercicios» 

-María Antonia de San José, carta 10 al Padre Gaspar Juárez

«Prosigo en hacer cantar misa al Señor San José cada 19 del mes, como comencé desde que salieron Vds. de acá y esto sin faltar jamás. Y cuando por hacerse los Ejercicios no puedo en mi oratorio, la hago cantar en la Merced. Y de Córdoba y de todas las demás partes donde he estado me escriben que hacen esta diligencia, principalmente en mi tierra, donde me han estado corriendo estas misas que se cantan en la iglesia de la Compañía y de la Merced.

Tal vez pareciéndome que se me tardan los asuntos para honra y gloria de Dios, esto es, la restitución de la Compañía, empiezo a decir al Señor San José que me pague lo que me debe, pues me debe mucho (esto es, lo que yo gasto en estas misas por el Santo, a fin de que me alcance de Dios aquella gracia) y después caigo en la cuenta que más debo yo a él; pero como puede mucho, siempre quedo con el consuelo que me lo ha de hacer; esto es, aquello que sabe Vd.»

María Antonia de San José, carta 29 al Padre Gaspar Juárez

Además, a las niñas pobres que eran hospedadas por ella en la Santa Casa las anotaba con el apellido “San José”, tal lo expresa en la carta 20.

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